Abrazo de gooooolllll

El abrazo de gol sucede en un espacio temporal escaso y extraño. En ese que va desde que la pelota entra en el arco hasta que todo vuelve a empezar en el centro del campo. Es un abrazo que celebra el objetivo cumplido. Una arenga colectiva que dice: “Lo conseguimos, seamos felices y festejemos antes de seguir jugando”.

Puede que sea un festejo un poco apurado, alguien viene corriendo, te abraza, te felicita y vuelve raudo a su puesto en el campo.  Incluso suele ser interrumpido por el pitido limitador de un árbitro. Al colegiado no le importa que sea tu primer gol, ni se enternece si con  ademanes  simulas que acunas a un bebé. Los árbitros no festejan.

Pero a pesar de eso, es un abrazo de una felicidad incuestionable. Porque un gol, cualquiera sea, incluso el de la honra, es un momento sublime. Un gol, cualquiera sea, representa una consecución.

Hace unos días Bilbao Ekintza hizo un homenaje a los y las emprendedoras que abrieron sus empresas durante el año 2015. Nos dieron una placa, hubo monólogos, las autoridades hicieron discursos alusivos y tocaron los Five Direction. O sea nos dimos un hermoso abrazo de gol. Nos felicitamos por cumplir una parte del camino y volvimos contentos al centro del campo, para seguir jugando.  

En Glasso creemos que los abrazos de gol son necesarios e importantes. Hay que homenajear y homenajearse cada vez que se pueda. Ya hay demasiadas y demasiados limitadores de la alegría. Nos encanta regresar al tajo diario con el alma regocijada y sentimos que van a llegar más festejos.

Hay algo que puede empañar un abrazo de gol, y es que nadie lo vea. Imaginen festejar en un estadio vacío. Por eso queremos compartir con quienes nos quieren la baldosa que nos entregaron. Venga ese abrazo. 

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Ya no tememos a Pete Campbell

Nos ponemos los dedos delante de los ojos y decimos al unísono: Hola, somos de Glasso y tenemos miedo, miedo a no saber vender lo que hacemos.
Lo correcto sería que contestes con un compasivo: hola Glasso. Sobre todo si eres emprendedor o emprendedora. Suponemos que también tienes miedo a las extrañas técnicas de venta. Por lo menos para nosotros, son un páramo siniestro y desconocido, son esa habitación oscura a la que nunca quisimos entrar y eso que ya estamos hace rato en el negocio de la comunicación.

El caso es que como a muchos y muchas emprendedoras, nos toca curar nuestras fobias con terapias de choque. No nos queda otra que entrar en esa habitación oscura al tiempo que pedimos ayuda a los gritos.  Y sucede que, como en las viejas películas, el teléfono suena en el momento adecuado para desenredar la trama.
Llamada de Bilbao Ekintza: ¿Chicos queréis venir a Kafesarean?  Jordi Albareda @jalbareda va a dar una charla: “El mundo cambia, las ventas también: claves de venta en el siglo XXI”.
Gritamos siiii y elegimos a Diego como héroe mata dragones y se va a la aventura.

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A su regreso nos dice que el desayuno estuvo muy bueno y que la charla también. Cuenta que las maneras de vender han cambiado. Lo dice intentando que nos tranquilicemos, pero claro, para nosotros cambiar de monstruo no mitiga el miedo y la envidia por su desayuno tampoco ayuda.
Diego amplía el titular.  Dice que ahora para vender hay que saber escuchar. La clientela es activa y decide lo que quiere. O escuchas o fracasas, sentencia.
Eso tiene mejor pinta. Dice que, según @jalbareda, escuchar implica utilizar todos los sentidos para detectar qué es lo que la clientela quiere. Incide en que escuchar es un primer paso, pero que hay que saber actuar con eso que nos dicen, hay que saber reaccionar.

La lógica comienza a imponerse, y nuestro pánico decrece. Diego mas o menos concluye que si todo cambia a un ritmo acelerado, el mundo comercial también debe hacerlo. Dice que hay que Dejar de  lado el estilo de comercial de Mad Men. Menos mal porque Pete Campbell nos cae fatal.
Nos quedamos charlando y acordamos que ahora ya no se convence, ahora se asesora. Así que importa que conozcas tu producto a la perfección. Él o la comercial ya no es una persona ajena a lo que vende, alguien a quien le da lo mismo vender medias que aspiradoras. El mundo comercial moderno entra en la cultura del servicio y para servir hay que saber. Y  en ese espacio nos sentimos cómodos, conocemos nuestros productos, tenemos vocación de servicio y ganas de socializar. Casi sin darnos cuenta, encontramos que las nuevas formas de ventas y el marketing  de contenidos se parecen mucho.

Innovar o innovar

Hace unos días Jon llegó emocionado a las oficinas de Glasso. Conoció a alguien inspirador. Sin sentarse nos habla de Ander Soriano, que dedicó tres años de investigación para lograr que grandes obras de la pintura puedan tocarse y sean accesibles para quienes no pueden ver.

Jon nos describe a un Soriano emprendedor, dice que la sigue y la persigue. Y que cuando la consigue busca algo nuevo para perseguir. Incluso insinúa una  comparación con Steve Jobs. Nosotros ponemos cara de “venga ya hombre”.

Quizá lo hace para que imaginemos a Soriano analizando al milímetro y mil veces esa fórmula que buscó y encontró. La que logra que los dedos funcionen como escáneres y proyecten en la imaginación de personas invidentes La Mona Lisa de Da Vinci. Una fórmula tan valiosa que es secreta. Si alguien la quiere copiar que la siga y la persiga tanto como Soriano. La idea de hacer tocable el arte se llama Didú y aquí tienes varios enlaces para entenderla mejor.

Volviendo a la osada comparación con Jobs,  suponemos que viene a cuenta de que la empresa de Soriano comenzó, en lo que sería la versión vasca de los garajes californianos, un txoko. Y que hoy está en el Silicon Valley vasco, el parque tecnológico de Zamudio. “Empezaron unos amiguetes y hoy la empresa tiene 80 empleados” apunta Jon para sustentar su comparación. Mientras, sigue con el relato de la visita que organizó Bilbao Ekintza por las instalaciones de Durero.

DureroBlog

De esta visita, Jon vino con algunas cosas claras. Dice que hay que cuidar el valor de lo que se crea. Puso el ejemplo de un objeto – arte llamado Tako , otro proyecto de Durero y que puedes ver en este enlace. Cuenta Soriano que fue diseñado expresamente para obras de arte y que fue tan exitoso que alguien lo quiso usar como souvenir en la  boda de su hija. La propuesta era rentable a corto plazo, pero mirado con perspectiva significaría la muerte de Tako. A veces hay que saber decir no para cuidar el producto nos dice Jon que por fin se ha sentado y enseña las fotos de la visita. Está encantado con la forma en que Soriano cuenta su empresa y organiza el recorrido. Dice que conoce tanto sus máquinas que los fabricantes lo llaman para preguntarle cómo hacer tal o cual cosa. Serán máquinas viejas le cuestionamos a Jon y nos dice que para nada, que son flamantes y que ese es otro tip que se trajo de su visita: O estás a la última en tecnología o te comen.

A veces una visita a una empresa real vale más que todos los posts que puedas leer en las mil y una páginas para emprendedores que copan la red.