Hace unos días Jon llegó emocionado a las oficinas de Glasso. Conoció a alguien inspirador. Sin sentarse nos habla de Ander Soriano, que dedicó tres años de investigación para lograr que grandes obras de la pintura puedan tocarse y sean accesibles para quienes no pueden ver.

Jon nos describe a un Soriano emprendedor, dice que la sigue y la persigue. Y que cuando la consigue busca algo nuevo para perseguir. Incluso insinúa una  comparación con Steve Jobs. Nosotros ponemos cara de “venga ya hombre”.

Quizá lo hace para que imaginemos a Soriano analizando al milímetro y mil veces esa fórmula que buscó y encontró. La que logra que los dedos funcionen como escáneres y proyecten en la imaginación de personas invidentes La Mona Lisa de Da Vinci. Una fórmula tan valiosa que es secreta. Si alguien la quiere copiar que la siga y la persiga tanto como Soriano. La idea de hacer tocable el arte se llama Didú y aquí tienes varios enlaces para entenderla mejor.

Volviendo a la osada comparación con Jobs,  suponemos que viene a cuenta de que la empresa de Soriano comenzó, en lo que sería la versión vasca de los garajes californianos, un txoko. Y que hoy está en el Silicon Valley vasco, el parque tecnológico de Zamudio. “Empezaron unos amiguetes y hoy la empresa tiene 80 empleados” apunta Jon para sustentar su comparación. Mientras, sigue con el relato de la visita que organizó Bilbao Ekintza por las instalaciones de Durero.

DureroBlog

De esta visita, Jon vino con algunas cosas claras. Dice que hay que cuidar el valor de lo que se crea. Puso el ejemplo de un objeto – arte llamado Tako , otro proyecto de Durero y que puedes ver en este enlace. Cuenta Soriano que fue diseñado expresamente para obras de arte y que fue tan exitoso que alguien lo quiso usar como souvenir en la  boda de su hija. La propuesta era rentable a corto plazo, pero mirado con perspectiva significaría la muerte de Tako. A veces hay que saber decir no para cuidar el producto nos dice Jon que por fin se ha sentado y enseña las fotos de la visita. Está encantado con la forma en que Soriano cuenta su empresa y organiza el recorrido. Dice que conoce tanto sus máquinas que los fabricantes lo llaman para preguntarle cómo hacer tal o cual cosa. Serán máquinas viejas le cuestionamos a Jon y nos dice que para nada, que son flamantes y que ese es otro tip que se trajo de su visita: O estás a la última en tecnología o te comen.

A veces una visita a una empresa real vale más que todos los posts que puedas leer en las mil y una páginas para emprendedores que copan la red.