Los futuros libros de historia serán vídeos de historia, lo audiovisual se impone. Me llevó tiempo admitir la supremacía del vídeo, pero las evidencias son aplastantes.  

Ahora, como periodista veterano y redimido, me pasa lo siguiente: cada vez que veo algo que me parece reseñable, destacable, recordable, no pienso en un reportaje escrito, pienso en vídeo. En qué forma tendría, cuánto duraría, dónde se podría emitir, etc. Me pasa con el gimnasio de la esquina de casa, ahí solo veo vídeos tutoriales bien grabados o acciones para atraer a los medios como esta que supimos publicar aquí.

Me encanta imaginar a la panadera del barrio con una “carolina” en la mano y bailando en un vídeo clip con esta canción. Desde el autobús veo el hotel, y se me ocurre que podrían hacer unos excelentes mini vídeos turísticos de Bilbao para enviar por whats app a sus clientes y clientas. Antes de llegar a la oficina hay una academia de música, creo que podrían ser virales si hacen un meme como el del segundo 50 de este enlace. Y así todo el camino, con cada comercio que veo, hasta llegar a la oficina.

Al final, ya en el ascensor, creo que The Buggles no tienen razón con eso de “Video killed the radio star”, creo que lo que pasó es que el vídeo incluyó a las estrellas de radio y las llevaron a un firmamento más notorio. No las mató, le dio mejor vida. Una vida tan buena como la que le dio al texto. Hasta este post sería más bonito en un vídeo. Interior día. Plano general. Se abren puertas de un ascensor y el periodista sale al ruedo.