chapuzón necesario

Primero un saludo cordial, luego un par de frases tan breves como un tweet y a trabajar. Tú, tú y tú en esta mesa. Tenéis una hora para pensar una idea, un proyecto que pueda incluirlos y luego lo exponéis delante de compañeros y compañeras. Así se formaron varios grupos de emprendedores y emprendedoras venidas de diversos ámbitos. Un rum rum apresurado de cabezas pensantes se mezcló con el aroma a café del restaurante Bordatxo, el que está en Deusto.

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Allí Estábamos en otro “Kafesarean” organizado por Bilbao Ekintza. Quizá el más pragmático de los que fuimos hasta ahora. Fue como entrar corriendo al mar, de sopetón, sin deditos que nos vayan aclimatando. Y la experiencia estuvo buena. Quizás sea por este noviembre que se cree mayo, pero el agua estaba más templada de lo esperado. 
El ejercicio, propuesto por Jone Belausteguigoitia de PH positivo, consistía en pensar un proyecto en el que podamos embarcarnos distintas empresas que veníamos de ámbitos también distintos, gente con la que quizá no te juntarías de motus propio a pensar algo. Para las diez de la mañana había que tener alguna idea y ya eran más de las 9. Son interesantes esas urgencias motivadoras que suelen sacar cosas buenas y sobre todo impensadas. Y si no es así, no pasa nada. La sensación de perder el tiempo está exorcizada y eso en este mundo es muy importante.

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El mundo emprendedor está lleno de reuniones tan largas como no productivas, cursos de sospechosa utilidad, net working que tienen mucho de net y casi nada de work. Como si la literatura romántica, tan amiga de los preliminares, nos hubiera obligado a escribir prólogos más largos que el mismo libro. Por eso, estas dinámicas pragmáticas te reconcilian con los procesos de formación y te recuerdan que a veces pasamos más tiempo preparando la entrada al agua que disfrutando de las olas.
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