Tutoriales, la nueva educación pública

Leí en algún tutorial que es bueno empezar un post con alguna sentencia, ahí va la mía: “Los tutoriales son la última esperanza de este mundo”.
Hacer tutoriales debería desgravar en hacienda. Creo que detrás de un tutorial hay una persona generosa y solidaria. La remanida frase “la información es poder” emana un tufo a secretísmo que tira pa atrás, huele a información que es valiosa en tanto y en cuanto sea compartidas por muy pocos. Todo lo contrario a lo que sucede con los tutoriales, donde se comparte sin restricciones, incluso por muy poquito que se sepa. Los tutoriales rompen con las elites del conocimiento.

En Glasso creemos que es festejable tanta enseñanzas dando vueltas libre por ahí, y creemos que es bueno reivindicar el buen prestigio de las personas que hacen tutoriales. Algún día crearemos el premio Glasso al mejor vídeo tutorial de Euskadi.

Cómo maquillarse. La estrella de los vídeo tutoriales
Cómo maquillarse. La estrella de los vídeo tutoriales

Dirá el cínico y la cínica que el que hace tutoriales en realidad lo hace para satisfacer su ego, que seguro tiene intereses ocultos, que nadie da duros por pesetas y dirá también, con voz horrorizada, que hay tutoriales de cómo hacer bombas. Y le diremos que esos no recibirán nuestros premios Glasso y que mas allá de los altibajos, el mundo del tutorial tiene una trayectoria vital ascendente.

Todavía hay mucho que pulir, al gesto solidario de enseñar hay que agregarle técnicas de transmisión, sobre todo en el vídeo tutorial. Hay que cuidar la puesta en escena, la iluminación, el sonido y el grafísmo. También hay que construir de manera eficiente  el mensaje, que sea preciso, corto y bien dirigido. Claro que para una persona, estas no son obligaciones sino opciones de mejora. Pero si son obligatorias para empresas. Sobre todo ahora, que parece se dieron cuenta  de la necesidad de brindar servicios de vídeos tutoriales.

Ya no tememos a Pete Campbell

Nos ponemos los dedos delante de los ojos y decimos al unísono: Hola, somos de Glasso y tenemos miedo, miedo a no saber vender lo que hacemos.
Lo correcto sería que contestes con un compasivo: hola Glasso. Sobre todo si eres emprendedor o emprendedora. Suponemos que también tienes miedo a las extrañas técnicas de venta. Por lo menos para nosotros, son un páramo siniestro y desconocido, son esa habitación oscura a la que nunca quisimos entrar y eso que ya estamos hace rato en el negocio de la comunicación.

El caso es que como a muchos y muchas emprendedoras, nos toca curar nuestras fobias con terapias de choque. No nos queda otra que entrar en esa habitación oscura al tiempo que pedimos ayuda a los gritos.  Y sucede que, como en las viejas películas, el teléfono suena en el momento adecuado para desenredar la trama.
Llamada de Bilbao Ekintza: ¿Chicos queréis venir a Kafesarean?  Jordi Albareda @jalbareda va a dar una charla: “El mundo cambia, las ventas también: claves de venta en el siglo XXI”.
Gritamos siiii y elegimos a Diego como héroe mata dragones y se va a la aventura.

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A su regreso nos dice que el desayuno estuvo muy bueno y que la charla también. Cuenta que las maneras de vender han cambiado. Lo dice intentando que nos tranquilicemos, pero claro, para nosotros cambiar de monstruo no mitiga el miedo y la envidia por su desayuno tampoco ayuda.
Diego amplía el titular.  Dice que ahora para vender hay que saber escuchar. La clientela es activa y decide lo que quiere. O escuchas o fracasas, sentencia.
Eso tiene mejor pinta. Dice que, según @jalbareda, escuchar implica utilizar todos los sentidos para detectar qué es lo que la clientela quiere. Incide en que escuchar es un primer paso, pero que hay que saber actuar con eso que nos dicen, hay que saber reaccionar.

La lógica comienza a imponerse, y nuestro pánico decrece. Diego mas o menos concluye que si todo cambia a un ritmo acelerado, el mundo comercial también debe hacerlo. Dice que hay que Dejar de  lado el estilo de comercial de Mad Men. Menos mal porque Pete Campbell nos cae fatal.
Nos quedamos charlando y acordamos que ahora ya no se convence, ahora se asesora. Así que importa que conozcas tu producto a la perfección. Él o la comercial ya no es una persona ajena a lo que vende, alguien a quien le da lo mismo vender medias que aspiradoras. El mundo comercial moderno entra en la cultura del servicio y para servir hay que saber. Y  en ese espacio nos sentimos cómodos, conocemos nuestros productos, tenemos vocación de servicio y ganas de socializar. Casi sin darnos cuenta, encontramos que las nuevas formas de ventas y el marketing  de contenidos se parecen mucho.